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Resolver
nuestra crisis llevará tiempo y sacrificio, a partir del
momento en que encontremos las bases para crecer. Muchos sectores
tendrán que participar en el plan pero sobre todo hay tres
que servirán de plataforma. El Político, el Empresario
y el de la Educación.
Los políticos siguen sin encontrar el rumbo. Estamos plagados
de discursos que se tapan constantemente. El comercio exterior prácticamente
no tiene financiación genuina. El consumo está llegando
a niveles mínimos. La crisis bancaria no se resuelve. La
deuda pública no se enfrenta. Como consecuencia de todo esto,
los índices económicos y sociales están a niveles
inimaginables para un país como el nuestro.
Dicen las autoridades que están dando pasos para encaminar
este cuadro desconcertante. Los resultados no se ven. Son necesarios
hechos concretos para que nosotros y el mundo que nos mira sorprendido
entendamos la propuesta. Aquí cabe la pregunta ¿Tenemos
propuesta? Hasta el momento sólo se muestran intenciones,
pero sin base sólida. En síntesis, nada.
Son imprescindibles Políticas de Estado que establezcan las
pautas para lograr las metas. Las Políticas de Estado de
largo plazo serán el eje sobre el que girará nuestro
crecimiento. Son necesarias ya. No podemos esperar llegar a las
elecciones para que el nuevo gobierno las implemente. Los políticos
pueden medir el nivel de deterioro general que sufrimos en los últimos
tiempos. Con esa base estadística, pueden proyectar la tendencia
de los próximos meses, que llevará a nuestro país
a situaciones aún más catastróficas.
Deben mostrar su responsabilidad cívica y unirse en la emergencia
para el armado de las distintas Políticas de Estado, las
que deberán ser sólidas y de extenso alcance, acordando
esquemas consistentes, con compromisos de intangibilidad en el largo
plazo, en módulos fundamentales como Comercio exterior, Política
fiscal, Seguridad y Salud social, Inversiones externas, Balanza
comercial, de Pagos y Fiscal y Educación.
Cada uno de estos módulos de Políticas de Estado deberá
contener definiciones simples, claras y concisas. No deberán
dejarse espacios para interpretaciones o vacíos que permitan
en el tiempo modificar el espíritu.
El empresariado, a través de las entidades gremiales empresariales
y las profesionales, proveerán el intelecto para la redacción
de esas Políticas de Estado. Los políticos deberán
después neutralizarlas para encontrar las compensaciones
necesarias para el bien común.
Los empresarios, en su carácter de creadores de riqueza señalarán
los cimientos necesarios a efectos de aprovechar las oportunidades
que se presentan en esta crisis, para lograr cambiar la tendencia
de los índices económicos y sociales que nos atormentan.
Deberán tomar una participación activa y de gran amplitud
ya que son quienes están alertas a detectar la coyuntura
que nos permita modificar esta parálisis en que estamos inmersos.
El sector privado deberá adaptarse a los diferentes espacios
que presente este nuevo mapa económico y social, y estar
conciente de que las perspectivas de los '90, llevaron a armar estructuras
superiores a las que hoy se necesitan.
Es fuerte escuchar que muchas empresas están sobredimensionadas
y que a la población le falta poder adquisitivo, pero debemos
asumirlo. A partir de ahí podremos empezar a buscar la salida.
El segmento de nuestra clase media es en número de integrantes,
similar a la de los '80. El aumento poblacional es equivalente al
crecimiento de la pobreza. Más de un tercio de la población
está en este nivel, con todo lo que esto significa.
No hay capital de trabajo, no hay crédito y a esto debemos
agregar inseguridad, desconfianza y consumidores temerosos de incurrir
en gastos adicionales.
Los empresarios deberán adaptarse a la realidad. La producción
para consumo local buscará el nuevo nivel y la que tenga
posibilidades de avanzar sobre el comercio exterior, deberá
detectar aquello que el mundo esté dispuesto a comprar.
Las Pymes serán primordiales en esta etapa. Son ellas las
que podrán rápidamente disminuir los índices
de desempleo e incrementar los ingresos fiscales.
Muchas empresas, están aturdidas por los violentos impactos
que recibieron en los últimos tiempos y es por eso que deberán
recibir apoyo estratégico, para lograr una expansión.
Deberán entender dónde están insertadas y las
posibilidades que el cambio ofrece a nivel región y extraregión.
La exportación de diseño será una de las claves
de rápida recuperación, por el nivel de mano de obra
que requiere.
Las Universidades deberán aceptar el desafío y transmitir
a las Pymes conceptos claros para que comprendan las posibilidades
que se les presentan.
El sector empresarial mejor posicionado, deberá acompañar
a las Universidades proporcionando la visión de futuro para
la Educación y la Investigación.
En los últimos veinte años la fortaleza de nuestra
educación fue paulatinamente mermando.
Nuestra sociedad creció con el espíritu de "M'
hijo el dotor". La rigidez y el prestigio de algunas facultades
se fueron lentamente dañando. Hoy las exigencias son menores,
los ciclos de permanencia en las aulas se han ido extendiendo.
Estamos frente a un esquema sofocante. Cuando en una sociedad se
deteriora la educación, decae automáticamente la economía.
En los '90, la Argentina se abrió al mundo. Recibimos todo
tipo de productos del exterior. Esto fue importante para comprender
qué es lo que la población estaba dispuesta a adquirir.
En ese momento el Estado debió haber apoyado a las Universidades
con fondos para investigación y ver cómo se podían
sustituir importaciones.
Tenemos investigadores de primer nivel pero sin presupuesto. Analicemos
un ejemplo que nos marca lo que deberíamos haber hecho en
los '90. En el área agrícola, la apertura permitió
duplicar cosechas en gran medida por la aplicación de insumos
importados. Después de conocerse los resultados logrados
por el uso de estos productos, las autoridades deberían haber
promocionado la investigación en Universidades, para producir
esos insumos en nuestro país. El crecimiento de nuestro PBI
debería haber estado acompañado de una fuerte sustitución
de importaciones.
Este ejemplo es sólo una muestra del motivo por el que fue
cayendo nuestra economía. Los gobiernos nacionales, provinciales
y municipales, debieron haber fomentado directa o indirectamente
la investigación en las Universidades.
No podemos modificar la historia, pero si debemos ahora decidirnos
a invertir en Educación. Sólo un cambio de tendencia
en esta área nos permitirá crecer.
En síntesis, Políticas de Estado, empresarios asumiendo
su rol y liderazgo educativo, son las bases para ver el futuro con
optimismo.
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