TRAS UN CAMBIO DE TENDENCIA

Por Guillermo Carracedo - Para La Nación
Publicado el 16-6-2002

Resolver nuestra crisis llevará tiempo y sacrificio, a partir del momento en que encontremos las bases para crecer. Muchos sectores tendrán que participar en el plan pero sobre todo hay tres que servirán de plataforma. El Político, el Empresario y el de la Educación.

Los políticos siguen sin encontrar el rumbo. Estamos plagados de discursos que se tapan constantemente. El comercio exterior prácticamente no tiene financiación genuina. El consumo está llegando a niveles mínimos. La crisis bancaria no se resuelve. La deuda pública no se enfrenta. Como consecuencia de todo esto, los índices económicos y sociales están a niveles inimaginables para un país como el nuestro.

Dicen las autoridades que están dando pasos para encaminar este cuadro desconcertante. Los resultados no se ven. Son necesarios hechos concretos para que nosotros y el mundo que nos mira sorprendido entendamos la propuesta. Aquí cabe la pregunta ¿Tenemos propuesta? Hasta el momento sólo se muestran intenciones, pero sin base sólida. En síntesis, nada.

Son imprescindibles Políticas de Estado que establezcan las pautas para lograr las metas. Las Políticas de Estado de largo plazo serán el eje sobre el que girará nuestro crecimiento. Son necesarias ya. No podemos esperar llegar a las elecciones para que el nuevo gobierno las implemente. Los políticos pueden medir el nivel de deterioro general que sufrimos en los últimos tiempos. Con esa base estadística, pueden proyectar la tendencia de los próximos meses, que llevará a nuestro país a situaciones aún más catastróficas.

Deben mostrar su responsabilidad cívica y unirse en la emergencia para el armado de las distintas Políticas de Estado, las que deberán ser sólidas y de extenso alcance, acordando esquemas consistentes, con compromisos de intangibilidad en el largo plazo, en módulos fundamentales como Comercio exterior, Política fiscal, Seguridad y Salud social, Inversiones externas, Balanza comercial, de Pagos y Fiscal y Educación.

Cada uno de estos módulos de Políticas de Estado deberá contener definiciones simples, claras y concisas. No deberán dejarse espacios para interpretaciones o vacíos que permitan en el tiempo modificar el espíritu.

El empresariado, a través de las entidades gremiales empresariales y las profesionales, proveerán el intelecto para la redacción de esas Políticas de Estado. Los políticos deberán después neutralizarlas para encontrar las compensaciones necesarias para el bien común.

Los empresarios, en su carácter de creadores de riqueza señalarán los cimientos necesarios a efectos de aprovechar las oportunidades que se presentan en esta crisis, para lograr cambiar la tendencia de los índices económicos y sociales que nos atormentan.

Deberán tomar una participación activa y de gran amplitud ya que son quienes están alertas a detectar la coyuntura que nos permita modificar esta parálisis en que estamos inmersos.

El sector privado deberá adaptarse a los diferentes espacios que presente este nuevo mapa económico y social, y estar conciente de que las perspectivas de los '90, llevaron a armar estructuras superiores a las que hoy se necesitan.

Es fuerte escuchar que muchas empresas están sobredimensionadas y que a la población le falta poder adquisitivo, pero debemos asumirlo. A partir de ahí podremos empezar a buscar la salida.

El segmento de nuestra clase media es en número de integrantes, similar a la de los '80. El aumento poblacional es equivalente al crecimiento de la pobreza. Más de un tercio de la población está en este nivel, con todo lo que esto significa.

No hay capital de trabajo, no hay crédito y a esto debemos agregar inseguridad, desconfianza y consumidores temerosos de incurrir en gastos adicionales.

Los empresarios deberán adaptarse a la realidad. La producción para consumo local buscará el nuevo nivel y la que tenga posibilidades de avanzar sobre el comercio exterior, deberá detectar aquello que el mundo esté dispuesto a comprar.

Las Pymes serán primordiales en esta etapa. Son ellas las que podrán rápidamente disminuir los índices de desempleo e incrementar los ingresos fiscales.

Muchas empresas, están aturdidas por los violentos impactos que recibieron en los últimos tiempos y es por eso que deberán recibir apoyo estratégico, para lograr una expansión.

Deberán entender dónde están insertadas y las posibilidades que el cambio ofrece a nivel región y extraregión.

La exportación de diseño será una de las claves de rápida recuperación, por el nivel de mano de obra que requiere.

Las Universidades deberán aceptar el desafío y transmitir a las Pymes conceptos claros para que comprendan las posibilidades que se les presentan.

El sector empresarial mejor posicionado, deberá acompañar a las Universidades proporcionando la visión de futuro para la Educación y la Investigación.

En los últimos veinte años la fortaleza de nuestra educación fue paulatinamente mermando.
Nuestra sociedad creció con el espíritu de "M' hijo el dotor". La rigidez y el prestigio de algunas facultades se fueron lentamente dañando. Hoy las exigencias son menores, los ciclos de permanencia en las aulas se han ido extendiendo.

Estamos frente a un esquema sofocante. Cuando en una sociedad se deteriora la educación, decae automáticamente la economía.

En los '90, la Argentina se abrió al mundo. Recibimos todo tipo de productos del exterior. Esto fue importante para comprender qué es lo que la población estaba dispuesta a adquirir. En ese momento el Estado debió haber apoyado a las Universidades con fondos para investigación y ver cómo se podían sustituir importaciones.

Tenemos investigadores de primer nivel pero sin presupuesto. Analicemos un ejemplo que nos marca lo que deberíamos haber hecho en los '90. En el área agrícola, la apertura permitió duplicar cosechas en gran medida por la aplicación de insumos importados. Después de conocerse los resultados logrados por el uso de estos productos, las autoridades deberían haber promocionado la investigación en Universidades, para producir esos insumos en nuestro país. El crecimiento de nuestro PBI debería haber estado acompañado de una fuerte sustitución de importaciones.

Este ejemplo es sólo una muestra del motivo por el que fue cayendo nuestra economía. Los gobiernos nacionales, provinciales y municipales, debieron haber fomentado directa o indirectamente la investigación en las Universidades.

No podemos modificar la historia, pero si debemos ahora decidirnos a invertir en Educación. Sólo un cambio de tendencia en esta área nos permitirá crecer.

En síntesis, Políticas de Estado, empresarios asumiendo su rol y liderazgo educativo, son las bases para ver el futuro con optimismo.



Por Guillermo Carracedo- para La Nacion

 

 

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