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PERSPECTIVAS
'97
(LA NACION )
Marzo 97
Quien en el exterior lee los indicadores económicos del año 96 de la República
Argentina, tales como nivel de inflación casi cero, déficit fiscal aceptable
en relación al PBI, perspectivas de cosechas récord, balanza comercial
virtualmente equilibrada, crédito internacional con escasos condicionamientos,
no podrá entender que alguien desde su escritorio local exprese que pronosticar
la evolución económica de 1997 es una tarea muy dificultosa. No es exagerado
decir, la más dificultosa de los últimos años.
Aunque a primera vista parecería poco creíble hablar de inconvenientes
para anticipar el cuadro de este año, la realidad así lo demuestra.
Era mucho más sencillo prever las posibilidades en una economía en franco
proceso de decadencia o después de una hiperinflación o en los primeros
años de establecida por ley la convertibilidad, que imaginar un escenario
para este año.
¿Porqué he llegado a esta conclusión?
Por primera vez la sumatoria de variables tiene tal amplitud de combinación
de alternativas, que hace casi imposible poder establecer los tres escenarios
tradicionales de mínima, media y máxima.
Veamos someramente algunas de estas variables.
Déficit fiscal:
Iniciamos el año con poca esperanza de mantenerlo dentro de las
pautas establecidas en el presupuesto. Es de esperar que frente a las
próximas elecciones, algunos políticos no lo saboteen y recurran a un
ardid emocional para alterar el gasto público. La historia es el más fiel
testigo de cuales son los resultados de esos planteos irracionales.
El Gobierno tomador de fondos: Las
necesidades de financiamiento del Estado llevan a que en alguna medida
este se convierta en un competidor del sector privado. Si bien hay una
fuerte diferencia entre los inversores en productos financieros y los
de proyectos de desarrollo, en el momento de trazar la línea final, ambos
se fusionan.
Balanza comercial: Los acontecimientos
de los últimos tiempos, conocidos como aduana paralela, subfacturación
de importaciones y dumping, ponen en duda las cifras de las últimas balanzas
comerciales. Los procesos que está llevando adelante la justicia representan
montos que de confirmarse, obligarían a revisar los números de esos años
anteriores. Esa eventual falta de un conocimiento real del pasado presenta
incógnitas para las proyecciones.
Desocupación: La perspectiva de reducirla
es escasa ya que para que ello ocurriera sería necesario un fuerte aumento
del PBI per cápita. Tengamos presente que por cada 1000 millones que se
suman al PBI, se puede estimar que los puestos de trabajo que se crean,
directa e indirectamente, apenas llegan a los 10.000, a excepción del
segmento de la construcción, cuya capacidad para absorber mano de obra
es superior. ¿Cuántas veces habrá que incrementar esos mil millones de
dólares para que la ocupación sienta algún impacto? Por supuesto que siempre
queda abierta la puerta de la obra pública con los peligros que esta puede
llegar a representar, si no se la aplica criteriosamente.
¿Podrá o mejor dicho, estará dispuesto el Gobierno a mantenerse firme
frente al descontento social? Ya se sabe que cualquier aflojamiento significaría
mayor gasto público con la consiguiente desmejora del déficit fiscal y
con las consecuencias ya harto conocidas.
Políticas de desarrollo industrial:
Como explico más adelante cuando me refiero al Mercosur, nuestro socio
principal de la Región está avanzando con esquemas industriales y si no
competimos inmediatamente nos producirá un desvío de inversiones extranjeras.
Por más que es sabido, vale la pena incluirlo también acá, "Los capitales
van adonde se les ofrece mejores condiciones de corto y largo plazo".
Los sectores gremiales empresariales deben tener un espacio en la creación
de estas políticas. Debemos redactar un "manual" de políticas de desarrollo
para que el inversor tenga claras todas las condiciones. Es necesario
hacerlo antes de que sea tarde. El tiempo corre en nuestra contra. Si
las inversiones se vuelcan masivamente a Brasil, corremos el riesgo, aunque
nos resulte cruel decirlo, de que podamos llegar a convertirnos, desde
el punto de vista económico, en un "Estado de Brasil".
Nuevas leyes: Es sano que los tiempos
del Ejecutivo sean diferentes a los del Legislativo, pero debemos encontrar
el punto saludable para no atrasarnos en los tiempos económicos. Todos
los sectores intervinientes, tanto públicos como privados, deberán esforzarse
para consensuar al máximo los proyectos y evitar discusiones estériles.
Desequilibrio fiscal en las provincias:
Le está resultando al Gobierno Federal dificultoso contener el
aluvión en ciertas provincias. Quedan muchas cosas por hacer y en algunos
casos no parecen las autoridades provinciales dispuestas a realizarlas
al menos en lo inmediato.
Mercosur: El comportamiento de Brasil
está abriendo algunas fisuras que pueden llegar a afectar a nuestra economía.
Esto no se refiere sólo a las posibilidades directas del intercambio,
sino también a aquellas indirectas que aparecen por ciertos subsidios
o privilegios que Brasil está dispuesto a otorgar en algunas áreas para
las inversiones extranjeras. La discusión con Brasil pondrá el alerta
a los inversores ante la posibilidad, aunque por ahora remota, de que
se altere el equilibrio regional. Pero lo concreto es que hoy la situación
no es la ideal. Quien piense en invertir teniendo como objetivo al mercado
regional, tiene que analizar cuidadosamente el país donde va a llevar
adelante ese proyecto. Si Brasil, que posee la mayor proporción de consumo
de la región le adiciona fomentos y excepciones especiales para los inversores,
el resultado de la ecuación nos será netamente desfavorable. Este año
para Brasil se presenta complicado ya que por un lado aparecen algunos
temores por una posible recesión y por otro la privatización de algunos
sectores requerirá importantes capitales en adición a los que necesita
para su desarrollo proyectado. Una recesión en Brasil influiría negativamente
en nuestro país en su carácter de proveedor. Un desvío de inversiones
para comprar empresas a privatizar y/o para beneficiarse con las promociones
especiales para aquellos emprendimientos que indistintamente pueden estar
en Argentina o en Brasil, también nos afectaría. Necesitamos de capitales
para poder mantener en armonía nuestros índices económicos.
El tema Mercosur deberá ocupar a nuestros mejores hombres por ser un factor
esencial para nuestro desarrollo. Hace un par de años propuse la creación
de un ente autárquico Mercosur el cual lo integren funcionarios y la actividad
privada, ambos sectores con dedicación exclusiva. Es importante la dedicación
exclusiva para poder estudiar, anticipar y enfrentar las distintas alternativas
que se producen en la Región.
Tasas de interés internacional: La
posibilidad de un recalentamiento en la economía de los Estados Unidos,
está prendiendo una luz amarilla al nivel de las tasas de interés. El
boom que se vive en Wall Street, como así también los récords de venta
minorista que se produjeron en los meses de Noviembre y Diciembre en los
EEUU, pueden llevar a sus autoridades monetarias a incrementar las tasas
de interés ante el temor de la inflación. Ya hemos visto que la suba en
las tasas de interés actúa como secante en la fluidez de fondos que se
dirigen a países emergentes .
Abundancia de fondos a nivel mundial: Empezamos el año en
un nivel de máxima de donde se desprende que existen muchas posibilidades
de que haya un retroceso en esos excedentes de fondos durante el año.
De producirse, afectarán a economías de países como el nuestro.
Devaluación del marco/yen frente al dólar:
De confirmarse esta tendencia y según reaccionen otras monedas, podrían
verse afectadas las posibilidades de exportación a determinados destinos,
como así también abaratar los productos de algunos orígenes, con consecuencias
negativas para la producción local.
La otra variable que debe tenerse muy en cuenta, es si las autoridades
están dispuestas en un año electoral, que de alguna manera será termómetro
y marcará una tendencia para el 99, a mantener la rigidez en materia económica
o si abrirán algunos grifos que bien sabemos, pueden producir engañosos
efectos positivos a corto plazo, pero con impactos negativos en los números
macro.
Por otro lado no debemos descartar, especialmente teniendo en cuenta las
elecciones presidenciales del 99, que después de conocidos los resultados
de las de este año, se empiece a analizar un lento y paulatino desenganche
de la convertibilidad. El camino del 99 deberá estar allanado con suficiente
tiempo para que no se repita el cimbronazo que le significó a Méjico y
a la Región la descompresión cambiaria. Y esto los inversores lo conocen
muy bien.
Todas estas variables, cada una de ellas con tantas alternativas, oscilando
en bandas de amplia magnitud, da como resultado tal cantidad de escenarios,
casi todos posibles pero muy diferentes entre sí, que en definitiva crean
una gran confusión. Todo aquel que no tenga inversiones en proceso de
ejecución, estimo que se tomará un paréntesis antes de decidir.
En síntesis, opino que por primera vez desde que asumió el gobierno del
Dr. Menem, estamos frente a un esquema futuro delicado y debemos ser cautos
cuando pronostiquemos el nivel de inversiones netas que se pueda producir
en este año.
Aún estamos a tiempo, debemos pensar con frialdad, escucharnos y encontrar
los elementos necesarios para armonizar políticas y estrategias, como
así también enviar mensajes claros, para de esta forma conseguir los montos
de inversiones que requiere nuestro proceso.
Como está el cuadro hoy, si lo proyectáramos estáticamente, es casi seguro
que nos encontraremos a fin del 97 con una inversión neta dentro de un
rango que va entre insignificantemente positiva, neutra o levemente negativa.
La situación no es alarmante pero debemos mostrar cambios y sobretodo
intenciones para entusiasmar a inversores en nuevos proyectos. Las adquisiciones
de empresas en funcionamiento, si bien muestran una faceta positiva, no
bastan para poder continuar el desarrollo. Son sólo un cambio de manos
que lógicamente significan mejoras tecnológicas, pero las inversiones
netas son relativas. Hace falta una avalancha de inversiones en nuevos
proyectos y esto hoy no parece sencillo.
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