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PERSPECTIVAS 2000
(Publicado en BAE )
Octubre 1999

El año pasado resolví adelantar casi tres meses, mi paper anual de perspectivas. En algunos de sus párrafos, decía textualmente, en Octubre del 98:

"Nuestra crisis del '99 se basará en tres segmentos:

- La crisis internacional
- Brasil y su ajuste
- La escasa visión y hasta cierta irresponsabilidad de algunos políticos argentinos

Las consecuencias de todo esto se verán reflejadas en una gran presión social. Nuestro país sentirá la disminución en las inversiones, si a esto le sumamos un retroceso en el nivel de consumo, una suba en las tasas de interés doméstica y el previsible accionar por parte de Brasil, nos encontraremos con un fuerte incremento en los índices de desocupación y una alarmante recesión".

La incertidumbre actual me lleva también este año a adelantar el paper.

¿Qué podemos esperar para el 2000?

Los posibles ganadores de las elecciones de Octubre, tienen ya la fotografía de lo que está sucediendo. Ellos tienen la chance de cambiar la tendencia. Los puntos básicos a atacar, en materia económica, para que en cascada se produzca una mejora generalizada son:

- Reducir a niveles aceptables el déficit fiscal.

- Convertir a la Argentina en un fuerte exportador.

- Mejorar el riesgo país para reducir las tasas de interés locales.

- Definir el Mercosur intra-región y extra-región.

- Y fundamentalmente, tener claro que sin una avalancha de inversiones en proyectos en nuevas empresas y ampliaciones de las existentes, el nivel de desocupación no se podrá reducir.

Nuestros políticos y sus equipos no deben limitarse a mandar mensajes de tranquilidad a los inversores financieros, sino que deben ampliar las propuestas para atraer a los inversores en proyectos. Cada 1.000 millones de dólares de incremento en facturación, en el mejor de los casos, se pueden crear entre directos e indirectos, 10.000 puestos de trabajo. Con estas cifras en mente ¿cuántas veces debemos incrementar los 1.000 millones de facturación para reducir en forma significativa los índices de desocupación?

Con referencia a los primeros cuatro puntos mencionados, quiero creer que hay cierta decisión política de atacarlos. Sin embargo, no queda claro si los equipos políticos consideran fundamental la necesidad de fomentar una avalancha de inversiones en nuevos proyectos.

Frente a las actuales circunstancias, el mercado doméstico tardará mucho tiempo en reactivarse, ya que la inseguridad laboral llevará a todo aquel que pueda, a incrementar su ahorro. No veremos un boom de consumo el año próximo. Antes de consumir se optará por ahorrar. Esto a la larga será positivo, pero en el corto plazo no producirá la esperada reactivación. Por lo tanto, debemos buscar la salida en el mercado externo.

¿Qué espera un inversor en proyectos para instalarse en nuestro país?

- Una ley antimonopolio más acorde con la realidad.

- Una ley de lavado de dinero que asegure al inversor que no podrá encontrarse con un competidor a quien no le interesen las utilidades.

- Un Mercosur con reglas claras de mercado regional y extra-región con un esquema de regionalización cambiaria y fiscal.

- Tasas de interés de acuerdo con los mercados internacionales con razonables niveles de riesgo país.

- Una firme decisión política de ser un país exportador.

La ley antimonopolio no sólo debe pensarse como una protección para el consumidor, sino también para el proveedor, el comprador y hasta el competidor. La ley debe cubrir que ningún movimiento empresarial pueda alterar el perfil de país definido. Debe proteger el presente y el futuro.

Es preocupante para muchos inversores que un eventual competidor tenga como objetivo el lavado de dinero, ya que en ese caso su actuación será volumen y precio, aunque sea a pérdida, para lograr ese blanqueo.

Si el Mercosur no establece reglas de equilibrio, es preferible seguir el ejemplo de otros países más pequeños que han desarrollado el mercado externo independientemente de sus vecinos. La situación económica de Brasil está muy lejos de solucionarse. Su deuda pública continúa siendo excesiva y hasta inmanejable. Brasil no será un socio confiable.

Hoy las empresas multinacionales pueden emitir bonds (Obligaciones Negociables) en euros o en dólares, en el mercado mundial a tasas de interés menores al 4 y 7% respectivamente. Al inversor en proyectos se le deben garantizar las condiciones generales de armonía respecto de los números macro internacionalmente aceptados, para que las tasas locales sean competitivas.

Las autoridades deberán entender que para acelerar la disminución de la desocupación se tendrá que convertir a la Argentina en un muy fuerte exportador, incrementando todas las bases del comercio internacional. Si aceptamos que el consumo local no tendrá un aumento considerable, la única posibilidad para inducir al inversor en proyectos, es tener reglas competitivas para la exportación.

Por último quiero referirme a la paridad cambiaria.

Hay temores en exceso cuando se habla de la paridad cambiaria. Evidentemente un incremento en la paridad dentro de la convertibilidad, disminuiría el PBI en dólares, el ingreso per cápita en términos de dólares, incrementaría el nivel de endeudamiento público en término de pesos, modificaría la relación deuda pública - PBI, alteraría los valores de las deudas privadas en dólares, subiría algunas tarifas, encarecería las importaciones y simultáneamente bajaría el costo argentino, mejoraría las exportaciones, beneficiaría la relación deuda pública - exportaciones, atraería nuevas inversiones en proyectos y liberaría una porción del stock de divisas del Banco Central que cubren la convertibilidad.

Lo que debemos evaluar es si el saldo de estos pros y contras, es positivo o negativo para el grueso de la población.

Con la decisión política de crear y cumplir ciertas pautas, hay muchísimas posibilidades de que ese saldo sea positivo. Adelanto mi análisis.

Una modificación razonable en la paridad cambiaria sin separarse de la convertibilidad, en las actuales condiciones, no provocaría inflación, en tanto las autoridades se comprometieran a nivelar la balanza fiscal, a proveer los instrumentos para que las deudas privadas en dólares tomadas en Bancos locales se extiendan en plazo sin que se modifique el valor de las cuotas, a encontrar los mecanismos para que las tarifas se mantengan inalterables y que el stock de divisas que se libera se destine inmediatamente a la ayuda social. Ese stock podría estar entre 5 y 7 mil millones de dólares, si la paridad cambiaria se modifica entre un 20 y un 30%. Sólo a título de ejemplo y teniendo en cuenta que la construcción reduce en forma inmediata la desocupación y que la necesidad de viviendas populares, es un problema social cada vez más acuciante, se podrían construir mas de 15 millones de metros cuadrados. Las autoridades, con un esquema de ventas dirigido a quienes más lo necesiten, estarían a su vez recuperando mas de 300 millones de dólares anuales, con los cuales continuaría el ciclo.

En síntesis, para cambiar la tendencia actual se debería diseñar el contexto para recibir una avalancha de inversiones en proyectos, que en forma inmediata redundaría en una disminución de la desocupación y en un incremento de los ingresos fiscales.

Guillermo Carracedo

 

 

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