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"La ausencia de financiamiento bancario recuerda a los '80"
LA LEY SECA
Nota basada en una entrevista al Dr. G.Carracedo -El Economista 22-2-2002
Escribe Laura Chemi
La economía argentina está seca. Los bancos no ofrecen crédito,
los inversores internacionales no miran hacia estas costas y la posibilidad
de fondeo mediante la emisión de títulos se convirtió
en una utopía. La receta de default + devaluación + corralito
se convirtió en un cóctel indigesto para las empresas -ya
sean productoras, industriales o proveedores de servicios -que deben volver
a los métodos más tradicionales en procura de financiamiento.
Cuáles son las típicas fuentes de aprovisionamiento? Los
amantes del resto estarán de parabienes: son las mismas que estuvieron
en boga en los años '70 y '80. La clásica postergación
del pago a proveedores y a cuanto proveedor se pueda "patear"
y el recurrir a otras empresas que tienen dinero suficiente como para
socorrerlos, con un sobrecosto significativo en término de intereses.
Las empresas saben que por ahora deben olvidarse de los bancos. Pero a
la larga plantear una actividad que subsista sin un sistema financiero
es una tarea prácticamente imposible.
"No hay financiamiento local, ni externo, ni nada. Las empresas medianas
o grandes se financian con fondos propios, a partir de que no giran regalías
ni utilidades al exterior. Las que no poseen esta posibilidad, le piden
auxilio a este tipo de firmas", explicó Guillermo Carracedo,
titular de la consultora CADEC SA y ex directivo de Bunge y Born."
Todos los sectores económicos conocen en carne propia lo que significa
todo esto. Y los que tienen más años destacan que se trata
de una copia fiel de lo sucedido en los años anteriores a la convertibilidad,
en los que el sistema bancario tenía una dimensión menor
y los altibajos del sector eran moneda corriente.
"Hay todo tipo de arreglo entre las empresas, a las que les sobran
los capitales porque no los pueden girar al exterior, saben también
que no lo pueden colocar en los bancos, las tomadoras de crédito
también son conscientes que deben negociar con ellas, porque no
hay demasiadas alternativas", señaló Carracedo en conversación
con El Economista.
En suma, esto significa que se está armando un mercado financiero-empresario
que sale a ocupar el espacio que abandonaron los bancos. Para Carracedo
no se puede asegurar que las firmas que poseen el dinero tengan la sartén
por el mango. "Las dos tienen necesidades de lograr un acuerdo por
igual. Por eso las tasas que se están pagando son bajas, en ningún
caso superan el 2 % mensual, aunque algunas son con base dólar",
reconoció, concediendo que no era tan barato.
En los bancos, algunos informantes coincidieron con la descripción
del especialista y aseguraron que este proceso se va a ir generalizando,
ya que "por este año ni el siguiente", las entidades
estarán listas como para volver a ofrecer préstamos.
"La única mejora que podría darse es si el Estado aparece
como proveedor de pesos para generar una reactivación en la actividad,
porque una economía sin crédito no puede crecer", insistieron.
Carracedo recordó que en las décadas de los '70 y '80, las
compañías se financiaban entre ellas, ante un sector bancario
que no les prestaba atención.
Hay efectivo?
El recuerdo
de la vieja época se completa con los "proveedores de pesos".
Estos son las grandes firmas que cobran cash, como los supermercados,
estaciones de servicios y concesionarios de peaje que cambian su efectivo
por cheques que pueden depositar, y que cobran por el canje un 10 % o
15 % de la suma requerida. "La plata fuera del corralito, vale al
menos un 10%", puntualizó Carracedo.
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