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Exposición Dr. G. Carracedo en el "Foro para el Estudio de los problemas Argentinos" EL PROYECTO NACIONAL.
Organizado por el Cons. Prof. de Cs. Económicas .
Marzo 26 de 2001

-Muchísimas gracias por la invitación. Yo había estructurado esta charla de otra manera pero voy a cambiar un poco el enfoque, pensando quizás más en los temas por los cuales estamos reunidos hoy, que es globalización, ALCA, regiones económicas y, sobre todo, un tema que tiene que ver con el futuro, pero el futuro un poco más a largo plazo.

No cabe duda de que el término "globalización" está muy atado a Wall Street y está muy atado al mercado financiero; la gran globalización es la gran globalización financiera y hay todo un trauma en muchos sectores políticos, inclusive economistas, economistas puros, con el tema de Wall Street. Cuando hablo de políticos, cuando hablo de economistas, para que no esté repitiendo, denme siempre la posibilidad de que haya aspectos positivos en cada una de las personas o en cada uno de los sectores. Pero no generalizo al ciento por ciento; un porcentaje que variará; en algunos casos será sesenta, ochenta, pero no es significativo. Pero ni políticos, ni los economistas puros son hombres que, en general, han manejado empresas. No son hombres que conocen lo que es la productividad, no son hombres que conocen de proyectos; sí hablan de proyectos políticos, proyectos económicos; pero son, hasta diría hombres demasiado virtuales; hay demasiada preocupación por el modelo que trae la computadora, los resultados que trae la computadora. Y entonces uno choca con esto. Les voy a contar anécdotas muy cortitas porque creo que, a lo mejor, lo más interesante es, si tenemos después oportunidad de intercambiar opiniones, lo que yo pueda contarles de mi experiencia empresarial.

En el año 99, antes de las elecciones, ABA, que es la Asociación de Bancos, invitó a los tres posibles ministros de economía de los tres partidos, que podían en su momento ser ganadores de las elecciones, a hablar para Wall Street. Hablar sobre la estabilidad, hablar sobre que íbamos a pagar la deuda; pero exclusivamente preocupados con Wall Steet. Ninguno de los tres, en ningún momento, habló de los inversores productivos. La Argentina no tiene un Daniel Marx que sale corriendo, cuando pasa algo, a calmar a los inversores productivos. Sí nos preocupamos por los inversores financieros. Es decir, acá hay una gran preocupación , como lo demostró el ministro, o el ex ministro López Murphy, en el déficit y en calmar a los sectores que con este déficit vamos a seguir consiguiendo dinero para pagar la deuda. Pero no nos preocupamos o no se siente esa preocupación por los sectores productivos. Quizá ahora Cavallo, conociendo un poco la realidad, saca un poquito la bandera productiva; no sé hasta dónde hay que creerle, pero hay que darle la oportunidad para poder decir si está pensando en esto. Porque los factores productivos son los que, en definitiva, van a hacer bajar la desocupación y son los que, en definitiva, van a modificar nuestro déficit fiscal porque son los que pagan los impuestos y son los únicos a los cuales los gobiernos no les dan importancia.
Pero todo esto no nace ahora. La Argentina es un país que hace muchos años que está globalizado, especialmente en un aspecto que es el negocio cerealero, y voy a hablar de esto, muy resumido, porque durante muchos años dirigí una empresa que era un trader internacional de cereales. El precio final de los cereales estaba determinado porque había inundaciones en la India, por lo que pasaba con el petróleo, o lo que estaba pasando con las monedas, la libra, el marco; todo eso afectaba, en definitiva, lo que recibía el productor argentino. Pero, ¿qué hicieron los políticos de la época? Nunca defendieron al productor argentino, al productor de esa época, al fabricante de esa época, nunca lo defendieron y la prueba era que lo único que había acá era derechos de exportación, es decir, el campo, que de alguna forma subsidiaba a la industria. Y quizá era bueno que una parte del campo pudiera, en esa época, subsidiar a la industria; pero lo que no era bueno es como al campo se lo estaba agotando en un momento muy importante para la Argentina. Pero, sin embargo, con todo eso, el campo salió adelante y ¿por qué salió adelante? Yo creo que había ante todo entidades gremiales empresariales muy fuertes que enfrentaban a los gobiernos de esa época; en esa época hubo todo tipo de banderas en los gobiernos, demostrando las posibilidades que tenía la Argentina. Esas entidades gremiales empresariales no tienen hoy la fuerza que tenían en esa época. Ese es uno de los puntos en contra que tiene hoy nuestro país cuando sale a negociar pactos internacionales.

Si alguno de ustedes ha tenido oportunidad de hablar con representantes de entidades gremiales empresariales brasileñas, se ha dado cuenta de la diferencia: la fortaleza que tienen estas entidades, la fortaleza que tienen con sus respectivos gobiernos, y donde no hay ningún temor en el país a la palabra lobby. Ahí, directamente, los empresarios, las entidades gremiales empresariales son verdaderos lobbistas, presionan al gobierno y consiguen todo lo que ellos necesitan porque, en definitiva, lo que están haciendo es tratar de incrementar la producción en su país. Es tan amplio esto que cuesta mucho poder encaminarse, poder encarrilarse en un aspecto y decir: esta es la base para poder avanzar.

En la Argentina venimos fallando con los políticos, venimos fallando con sectores profesionales y venimos fallando con sectores empresariales. Pero es histórico. Cuando yo me remonto a la época de cerealista, el gobierno argentino negociaba con Brasil cantidades importantísimas, millones de toneladas; gran parte de la producción, por ejemplo, de trigo se negociaba con Brasil. ¿Quién negociaba por la Argentina? A veces un funcionario que tenía dos meses de experiencia. ¿Quién negociaba por Brasil? Un funcionario de Itamaratí que tenía veinte años de experiencia. Ese problema argentino lo estamos viviendo; desde que yo profesionalmente estoy actuando siempre he notado que, cuando cambia el gobierno, virtualmente los funcionarios no se saludan unos con otros, no se mantienen las bases; entonces es muy difícil imaginar a la Argentina negociando bien el Mercosur, negociando bien el ALCA, cuando los funcionarios que están hoy, trabajando, dentro de quince días no están más. Esa es una gran diferencia que tenemos nosotros en este momento para poder decir: el Mercosur puede ser favorable para la Argentina, el ALCA puede ser favorable para la Argentina. Seguramente que puede ser favorable si sabemos negociar, si sabemos aprovechar las ventajas de ese intercambio: te doy dos, me das dos de esto.

Avanzar, retroceder. Brasil ha hecho con nosotros, en los últimos años, lo que quiso. Si ustedes recuerdan, los funcionarios argentinos hasta llegaron a enterarse, en un momento dado, de que Brasil había devaluado por los diarios. Eso es una realidad. Pero, ¿por qué? Porque a Brasil, desde el punto de vista económico, no le preocupa la Argentina; sí le debe preocupar mucho en un aspecto geopolítico, que yo no estoy capacitado para poder comentarles. Seguramente el doctor Castro, el ingeniero Di Tella, ellos sí conocen un poco más de ese otro aspecto que yo no conozco. Yo solamente puedo hacer la referencia en lo que tenga que ver exclusivamente con lo empresarial.

Pero, ahí es donde tenemos el grave problema. Nosotros estamos hablando de un comercio abierto donde queremos recibir y dar; pero hay una variable que nosotros creemos que tenemos congelada que se llama "tipo de cambio". Cuando nosotros nos encontramos con un empresario brasileño que en quince días, sus costos, en término de dólares le bajan diez o quince por ciento, entonces es muy difícil sentarse a negociar cuando no estamos en condiciones que son similares. En el año 95, y discúlpenme que estoy haciendo demasiada historia pero vale la pena, el real se estaba acercando al uno a uno con respecto al dólar. En ese momento se le acercó al gobierno una propuesta que era regionalizar el tipo de cambio. Con respecto a Brasil, ya que vamos a ir adelante en un mercado abierto con Brasil, en un mercado común con Brasil en que el mercado va a ser la región, que de alguna forma, desde el punto de vista cambiario, desde el punto de vista fiscal, empezáramos a correr, sacáramos una foto y de ahí en más corriéramos todos con las mismas condiciones. No que alguien tiene un autito, un Fiat seiscientos y el otro tiene una Ferrari. No, tratar de correr los dos con las mismas condiciones. Y eso lo hemos visto constantemente que se ha ido repitiendo. Brasil en los últimos meses ha mostrado siempre un aspecto que avanza tres pasos; si nosotros nos quejamos, retrocede uno, y nos quedamos contentos; mientras tanto avanzó dos, mientras tanto sigue avanzando dos y sigue avanzando dos y nosotros estamos asentados.

¿Quién es el culpable? Los políticos, los empresarios, quienes de alguna forma estamos metidos dentro de toda esta burbuja productiva que tiene la Argentina que no salimos fuertemente a resolver este grave problema que tiene la Argentina en esta integración con Brasil. Uno recibe empresarios de otros lugares del mundo que quieren invertir. Dicen: ¿Dónde invierto? ¿En la Argentina o en Brasil? El mercado local, el gran mercado local lo tiene Brasil. Pero, aparte, Brasil transmite a los inversores productivos, a los inversores en proyectos, una tranquilidad con respecto a que va a tener una mentalidad exportadora, que el mercado para ellos va a ser el mundo y que va a hacer todo lo posible para que los productos lleguen a otros lados. Que vengan a producir y ellos les van a dar todas las ventajas. Fíjense ustedes que nosotros hablamos del Producto Bruto brasileño, que es inferior y bastante inferior, per cápita, al Producto Bruto argentino. Pero cuando viene un inversor, dice: Bueno, muy bien. En la Argentina: hay cuarenta millones de almas, éste es el Producto Bruto. Tomemos el Producto Bruto de los cuarenta millones de almas primeras del Brasil y vamos a ver que casi triplica al Producto Bruto argentino. Es decir que cuando agregamos todo, evidentemente ellos están por abajo porque hay una cantidad muy grande de gente que cuando las cosas van bien comen dos veces por día y, si no, comen una vez por día. Pero cuando tomamos a los primeros cuarenta millones de personas, Brasil tiene un poderío adquisitivo por lo menos el doble que nosotros; entonces, dependiendo de la empresa que quiero instalar, si yo sé que de los cuarenta millones voy a tener mayor capacidad adquisitiva en Brasil, y voy a ir a Brasil. Y si, aparte, Brasil me asegura que me va a apoyar en todo lo que sea la exportación y me va a dar alguna subvención y algún subsidio, voy a ir a Brasil.

Entonces, ahí es donde muchos de nuestros políticos están fallando. Hay que sentarse con Brasil a negociar de otra manera. Nosotros tenemos que ir a Brasil; que de alguna forma también nos regionalicemos; no podemos tener nosotros una ley antimonopolio distinta de una ley antimonopolio como tiene Brasil. Hablaba el ingeniero Di Tella de los medios de comunicación; pero en Brasil, por ley, los medios de comunicación tienen que estar en manos de brasileños pero de dos o tres generaciones, dependiendo del área en la cual uno quiera intervenir. Es decir, hay una gran defensa para el productor, para quien invierte en proyectos, por el hecho de poder ir a Brasil.

Entonces, ¿qué es lo que podemos hacer nosotros? Nosotros tenemos que entender que necesitamos funcionarios, políticos que actúen, pero que mantengan una estabilidad. Quienes negocian el Mercosur y ahora empiezan a negociar el ALCA, seguramente, dicen: va a ser un mercado que se piensa a abrir a partir del 2005 y para el 2005 falta mucho, pero esas personas se tienen que mantener en sus cargos. Realmente, Mercosur, ALCA, todo lo que tenga que ver con toda esta integración debería ser una especie de ente autárquico dónde se eligen las personas y esos cargos se mantienen por una cantidad importante de años, porque negociar no es solamente el acta; lo que dicen las actas es muy claro, lo que no aparece en las actas es la negociación, es el café que yo tomé con mi vecino, donde arreglamos que vamos a hacer en la próxima reunión tal o cual cosa. Como en la próxima reunión, al interlocutor de la Argentina ya lo han cambiado, desaparecieron los compromisos. Entonces el brasileño que asumió ciertos compromisos se mantiene, mientras nosotros le cambiamos los funcionarios. Entonces eso es un punto muy importante y que tenemos que comprender: o cambiamos nuestra estrategia para poder lograr una integración y poder pensar en los inversores, en proyectos, con la misma intensidad que pensamos en los inversores financieros, no porque los inversores financieros no sean importantes, por supuesto que la inversión financiera es importante, por supuesto que necesitamos que nos presten plata, por supuesto que necesitamos que el riesgo país se baje; pero también necesitamos producir y necesitamos medidas para que la Argentina pueda ir a adelante. Quisiera que pensemos de qué manera desde una entidad gremial profesional, como es ésta, podemos apoyar al gobierno argentino para que de alguna forma los sectores que tienen que ver con la empresa, que tienen que ver con los políticos, que tienen que ver con los profesionales, encontremos el camino para poder definir y actuar con dureza en una negociación que nos beneficie con respecto al ALCA, que nos beneficie con respecto al Mercosur. No son malas palabras ninguna de las dos. Pero lo que sí tenemos que hacer es aprovecharlas, sacar ventajas. Si nosotros estamos dispuestos a jugar este partido que, por otro lado lo tenemos que hacer, porque el mundo se está abriendo, tiene que ser, especialmente dentro de la región, en las mismas condiciones. Imagínense si nosotros vamos a un Mercosur más ampliado y todos nuestros vecinos tienen una libertad para mover su moneda con respecto al dólar; entonces nosotros siempre vamos a quedar descolocados, por más que busquemos devaluaciones arancelarias o paraarancelarias, siempre vamos a quedar descolocados porque los tiempos van a ser todos mucho más complicados. Y ya sabemos que cuando se habla de devaluaciones arancelarias o de paraarancelarias, también desgraciadamente tenemos mala experiencia porque está muy pegada a la palabra corrupción. Entonces, en la medida en que nosotros no encontremos la fortaleza de las entidades gremiales empresariales, la fortaleza de las entidades gremiales profesionales presionando con la fuerza de lobbing a los políticos para que los políticos actúen en base a la experiencia que nosotros podemos darles, vamos a terminar en un estado de Brasil. La Argentina se va a convertir, desde el punto de vista económico, en un Estado de Brasil, cuando la Argentina tiene todas las posibilidades para armar dentro de la región algo que sea muy fuerte y poder, juntamente con Brasil, llegar a sentarnos a negociar distinto en el ALCA, y el día de mañana, cuando nos acerquemos a la Unión Europea, lo que sea.

El haber manejado empresas en la Argentina y Brasil, a uno le permite conocer la diferencia, porque yo siempre he estado del otro lado del mostrador. Entonces, eso es lo que tenemos que tratar de encontrar: el apoyo. Este tipo de reuniones como organiza nuestro Consejo en este momento es importante, por lo menos para tratar de meternos en la cabeza y machacar de qué manera podemos presionar para que los inversores en proyectos tengan un espacio en nuestro país. Discúlpenme, no era lo que quería decir, me fui por otro lado, pero, de alguna forma, lo que habían hablado mis colegas anteriormente me obligaba a tratar de ubicarnos a todos en la forma como yo estoy viendo el problema argentino, como yo veo las posibilidades de nuestro país con respecto al futuro en lo que era el objetivo de esta reunión: hablar sobre el ALCA, hablar sobre el Mercosur, hablar sobre regiones económicas y el futuro a largo plazo.

 


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