
LAS EMPRESAS DE 2002
(Clarín Económico, Domingo 31 de marzo de 2002)
¿Quejarse, buscar culpas o arremangarse y
pelear con lo que hay? Guillermo Carracedo, ex CEO de Bunge y Born, sostiene
que la rapidez de decisiones, en un empresario atento a las oportunidades,
es lo que hoy se necesita. Acciones encaminadas a impulsar la exportación
de diseño y un decidido apoyo a la acción de las pymes-privado
más estatal- son algunas de las vías que será imprescindible
comenzar a transitar.
Informes de
distintos orígenes explican las razones por las cuales llegamos
a esta crisis. Pero muy pocos se ocupan de analizar la Argentina
en la cual debe desarrollarse el empresario. Sí bien es
cierto que es importe conocer las causas por las que llegamos a este punto,
es mucho más cierto comprender que necesitamos soluciones
inmediatas. Ya vamos a poder examinar todo lo que hicimos mal
o hicimos parcialmente, para no repetir errores, pero ahora es mucho más
urgente buscar un cambio de tendencia.
Como tengo
"los defectos" del empresario trataré de resumir
en pocas líneas el país dentro del cual deberá desenvolverse
el inversor productivo en los próximos años.
El punto
cero es hoy. Devaluamos, declaramos el default, no tenemos crédito
local ni externo, el comercio exterior tendrá dificultades de progreso,
los ingresos fiscales están alterados, la desocupación se
acerca al 25%, una parte de la población está en el segmento
de pobreza, el sector de consumo tiende a disminuir sus ingresos, el escaso
ahorro busca el dólar, aparece la inflación, no se ven señales
de reactivación económica, del exterior nos miran con desconfianza
y el 2003 está muy lejos o muy cerca dependiendo de cómo
se interprete.
La tiranía del tiempo-
Es muy poco tiempo para llevar adelante políticas-fuerza en materia
social y económica, y es mucho tiempo para aquellos que sostienen
que un gobierno provisorio no puede activar las políticas de largo
alcance necesarias para ese cambio de perfil. El gobierno debe hacer sus
deberes tanto en lo que respecta al gasto público, como a la administración
fiscal y a las Políticas de Estado. El sector privado debe ya adaptarse
a los diferentes espacios que presenta este nuevo mapa económico
y social.
Nuestro
país a mediados de los '90 apuntaba a un crecimiento sostenido
y en consecuencia el empresario, como es tradicional se adelantaba a invertir
pensando en ese país de futuro. En otras palabras, construimos
una estructura superior a la que hoy necesitamos. En nuestro vínculo
con el mundo, nuestro patrimonio global se redujo a la mitad. Nuestros
ingresos por comparación con otros países también
están disminuyendo.
En
síntesis, tenemos un país con empresas que enfocaron los
'90 con visión de crecimiento, hacia la próxima década,
pero la realidad es que la década del 2000 se asemejará
a la del '80. Todo nos sobra. La población está
hoy en una posición parecida a los años '80. Suena duro
decirlo, pero nuestra infraestructura está sobredimensionada
y nos falta poder adquisitivo.
Debemos
entender y aceptar que esta es la Argentina que viviremos en los próximos
años, y por lo tanto las empresas deberán
adaptarse a esta Argentina.
Pensar
que nuestro país puede recuperar en el corto plazo las bases de
los '90 será cometer un error. Los empresarios debemos cambiar
los enfoques. Tengamos en cuenta que la población que está
en el segmento de la clase media, nominalmente es la misma que en los
'80. Además debemos considerar que hay un espantoso incremento
de la pobreza y la desocupación comparado con esa década.
La población aumentó en cantidad de integrantes en los últimos
quince años casi el mismo número que creció la pobreza.
La composición de nuestra sociedad hoy es preocupante comparada
con los '80. También tendremos que tener en cuenta que un
tercio de la población está en el nivel de pobreza, con
todo lo que esto significa.
A
la falta de capital de trabajo, debemos agregar un crédito casi
nulo, inseguridad, desconfianza y consumidores temerosos de incurrir en
gastos adicionales. Este es el cuadro que tienen que interpretar hoy los
empresarios.
Como
empresarios, deberemos adaptarnos a esta realidad. Nuestras empresas deberán
estar preparadas para manejar stocks, buscar opciones de crédito,
eliminar gastos superfluos, volver a esquemas publicitarios limitados,
encontrar espacios donde desarrollarse, entender las nuevas relaciones
con los Bancos y con los Poderes Públicos, prepararse para controles
de precios y de cambio, tasas de interés reguladas, expectativas
devaluatorias y de inflación, proteccionismo y dirigismo, caída
de la producción industrial buscando al nuevo nivel de consumo
y un comercio exterior donde deberán encontrar lo que está
dispuesto a comprar el mundo.
Salvo
la relación exportaciones/PBI que hoy pone a nuestro país
en niveles similares a los de la región y la de dinero circulante
contra stock de divisas, que es la más alta en décadas,
el resto de los números de nuestra economía han tenido
un retroceso de varios años.
El
gobierno necesita que se le acerquen soluciones. Están ansiosos
de escuchar ideas Deben recibir proyectos para discutir en el Legislativo
propuestas que se adapten a nuestro país.
Las Pymes pasarán a ser el eje para esta etapa. Serán
las Pymes las que podrán reducir los índices de desempleo
y también las que incrementarán los ingresos fiscales.
Deberán recibir apoyo financiero y estratégico para impulsar
su expansión. La violencia del cambio producido en estos meses
hace que algunos sectores empresariales estén aturdidos.
Pero
es necesario ayudarlos para que comprendan al país donde están
insertados y también las posibilidades que este cambio brinda a
nivel región y extra región. La exportación
de diseño será una de las claves para la recuperación,
por el alto nivel de mano de obra.
Dentro
de la gran confusión que estamos viviendo, creo que este es el
momento en que las Universidades deberán aceptar un desafío
y trasmitir a las Pymes conceptos claros para que sus dueños comprendan
la amplia gama de posibilidades que se les presentan.
Los
sectores gremiales empresariales y los profesionales deberán aportar
toda su creatividad para compensar los vaivenes intelectuales de un gobierno
que tiene muchos frentes abiertos.
El
consumidor deberá tomar conciencia que en esta etapa se deteriorará
su calidad de vida, el nivel de bienestar cambiará de tendencia,
los servicios públicos retrocederán en eficiencia y convivirá
con una moneda débil. Pero deben tener la esperanza de que en compensación
se podrán abrir nuevas posibilidades de trabajo.
Para la nueva Argentina
Para
encontrar el lugar para activar nuestras empresas deberemos aceptar que
la Argentina se achicó, que en dólares nuestros patrimonios
y nuestros ingresos han retrocedido muchos años.
Quienes más rápido reaccionen entendiendo este país,
serán los que tendrán éxito. Por nuestros ingresos
individuales, nos encontramos con un exceso de metros cuadrados y actividades
en casi todas las áreas. Shoppings, supermercados, cines,
canales de televisión, restaurantes, publicidad, entretenimiento,
servicios en general y públicos, son algunos de los sectores que
tendrán que adaptarse. Necesitarán reconvertirse en nuevas
opciones para esta sociedad, que deberá reconstruirse desde un
nivel que ya había superado.
Se
redujeron las dimensiones de nuestro cuerpo y el traje nos queda demasiado
grande. Hacer crecer el cuerpo nos llevará por lo menos cinco años.
Debemos reformar el traje. Hay que hacer viables las empresas para esta
Argentina 2002.
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