Para bajar el documento completo a
su disco haga click en el icono

 

EL EURO Y SUS EFECTOS EN ARGENTINA
(Para LA NACION)
Mayo 1999

La constante devaluación de la moneda del bloque de la Unión Europea no está teniendo la atención que merece, por parte de importantes sectores de nuestro país. En lo que va del año el deterioro del Euro ha superado el 10%, cifra que no resulta significativa respecto de las devaluaciones a las que estamos habituados, pero que si tenemos en cuenta lo que representan los países integrantes de la UE dentro del comercio exterior y como demandantes de inversiones, debemos tomar conciencia antes de que la situación nos supere.

No se puede ver con claridad como seguirá la tendencia del Euro frente al Dólar, por eso tenemos que estar preparados para hacerle frente. Quienes están decidiendo inversiones en proyectos tienen ahora con el Euro una nueva alternativa.

El inversor no sólo abarata su instalación dentro de los países integrantes de la UE, sino que como consecuencia de la debilidad de la moneda, se facilitan las exportaciones y consecuentemente se encarecen las importaciones.

Los integrantes de este bloque tienen un peso muy representativo dentro del comercio exterior mundial. Son además fuertes productores de alimentos y tienen una gran capacidad de incremento de producciones en el área de la agroindustria.

La flojedad del euro, la baja de las tasas de interés en los países de la UE y los fletes mas favorables con la mayoría de los destinos extra-mercosur, hace que muchos de nuestros productos exportables tengan que confrontar con mercaderías de origen del bloque, en condiciones desfavorables. Simultáneamente nuestros productos van a encontrar dificultades mayores a las actuales para ingresar en la UE.

Las devaluaciones asiáticas, los ajustes en Brasil y el euro debilitado, nos hacen retroceder cada vez mas en el ranking de opciones de inversiones en proyectos.

Debemos crear las condiciones locales, para enfrentar esta nueva competencia y no limitarnos otra vez a ser espectadores, para luego hablar de imprevistos cuando la situación se haga realidad.

Desde nuestro ángulo, la globalización hace que las empresas internacionales que estén dispuestas a invertir en proyectos, busquen aquellos destinos en los reúnan rendimiento y seguridad. Hoy la Argentina no aparece como una opción.

Terminamos 1998 preocupados por la presencia de los países asiáticos en el comercio mundial, actuando en forma agresiva, bajando los precios de sus productos de exportación y dificultando las importaciones.

Brasil empezó el año dando un mensaje muy claro, buscando un esquema de atracción de inversiones, reduciendo costos, facilitando exportaciones y complicando las importaciones.

Ahora parecería que es el turno de la Unión Europea.

Nuestras autoridades, los políticos con posibilidad de ser gobierno a partir de diciembre de 1999 y las entidades gremiales empresariales, deberían ya estar armando programas para que, quienes están analizando inversiones en proyectos, sepan que nuestro país pretende ser opción. Además es importante analizar las modificaciones necesarias para que las empresas ya instaladas puedan salir a competir.

Estamos en un año electoral, los políticos deben comprender que este es el momento en el cual a los inversores se les presentan oportunidades. No deberían perder el tiempo en situaciones de limitada trascendencia y dedicar a sus mejores hombres al espacio de la creación. Las propuestas de hoy pueden atraer inversiones que tendrán sus resultados en los próximos años. Una inversión destinada a otro país desaparece para nosotros. La parálisis respecto de nuevas propuestas profundizará la lentitud hacia la recuperación.

El mercado externo debe convertirse en prioridad. Esto no significa dejar de lado el local y obviamente no descuidar la atención de aquellas áreas que son responsabilidad del Estado. Debemos sumar. El esquema debe enfocarse con un criterio global. No nos deben confundir los éxitos logrados en la atracción de inversores financieros o de aquellos que adquieren empresas en funcionamiento.
Debemos imaginar la estrategia para alentar a quienes busquen instalar nuevas empresas.

Los inversores extranjeros aún aguardan conocer con signos claros, cual es el perfil de país que propone cada sector con posibilidades de gobernar.

Los políticos deben acabar con la escasa visión y hasta cierta irresponsabilidad. Ellos tienen la palabra. El resto espera.

Guillermo Carracedo

Todos los derechos reservados
Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización de guillermocarracedo.com