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DEVALUACION FISCAL

(Revista Noticias 23-3-2002)


Devaluamos y declaramos el incumplimiento de la Deuda Pública sin prever la dura realidad que íbamos a tener que vivir. El mundo nos reclama fuertes ajustes y recortes. Nuestras autoridades Nacionales y Provinciales, deben reducir el gasto público, mejorar la administración fiscal y establecer Políticas de Estado para enfrentar la crisis.

Pensar en una nueva convertibilidad, independientemente del nivel al que se haga, es crear una estructura que hoy no tendría credibilidad. El tipo de cambio flotante como tenemos actualmente, genera expectativas que paralizan la actividad. La alternativa que propongo es una devaluación a un tipo de cambio fijo con retenciones a la exportación para neutralizarlo y evitar que se vuelque a los precios locales.

Fiscalmente debemos recaudar a través del comercio exterior, una cifra neta entre 20 y 25 mil millones de pesos. Esto lo podemos lograr. La recaudación de este impuesto prácticamente no tiene evasión. A su vez, debemos en una primera etapa, hacer más estricto el control del mercado de cambio aunque esto abra las puertas para la aparición de una cotización paralela. El precio de ese dólar fijo neto de la retención, deberá mantener los niveles actuales que hoy recibe el exportador. Estoy hablando de un tipo de cambio fijo que ronde los cuatro pesos con una retención a la exportación de alrededor del 30%. Simultáneamente tendríamos que reducir aranceles a la importación para aquellos productos críticos y para los insumos destinados a la exportación. Estos nuevos ingresos fiscales nos permitirán bajar hasta 10 puntos el IVA y devolver el 13% a las jubilaciones y pensiones y rebajar un par de puntos las cargas sociales, buscando así una luz para reactivar el consumo local. También a partir del 15 de abril, fecha máxima para aplicar plazos fijos reprogramables a la compra de bienes registrables, se podrían retirar las restricciones al corralito de los depósitos a la vista.

Con el presupuesto ordenado y un estricto control de cambio podríamos solicitar un préstamo internacional garantizado con una prenda sobre nuestra balanza comercial, como hizo en su momento Méjico con el petróleo. Considerando que el saldo positivo de la balanza comercial superará los 10.000 millones de dólares anuales, podríamos intentar obtener del exterior 50.000 millones de dólares que destinaríamos, 15.000 millones para cumplir nuestros compromisos vencidos y a vencer en este año de la Deuda Pública y así poder volver al mercado de crédito internacional, 10.000 millones para apoyar la apertura ordenada del corralito y evitar fugas al mercado paralelo de cambio y a su vez disminuir las restricciones del mercado cambiario y 25.000 millones para créditos de capital de trabajo dirigido a las Pymes, a través de la creación de un Banco de Desarrollo.

Estamos viviendo momentos excepcionales y por lo tanto debemos tomar medidas extraordinarias, aunque vaya en contra de algunos de mis principios intelectuales.

 


 

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