CONFIANZA

(Informe Enero 2002)

Síntesis

Por el default , la pérdida patrimonial que los argentinos hemos sufrido, es mayor a lo que equivaldría haber pagado el total de nuestra deuda pública. Los políticos deberían saber lo que significa crear desconfianza en el mundo. Además de una serie de daños, muchos de ellos irreparables, el default corta el crédito. Sin crédito una empresa o un país no puede crecer. Apenas puede subsistir. La población ahora lo sabe. El pueblo no es especialista en temas económicos, pero tiene sentido común. Es claro el motivo de su reacción.
  • Algunos políticos afiliados al oficialismo, sostuvieron durante meses que el pueblo Argentino no podía pagar 14 mil millones de dólares anuales de intereses de la deuda pública. Casi la mitad de estos intereses correspondía a inversores y ahorristas argentinos que prefirieron entregar sus fondos a la República Argentina a largo plazo y no a Bancos.
  • Esos políticos nos llevaron al default .
Resultado : Hoy los Argentinos somos patrimonialmente 160 mil millones de dólares más pobres.

Significado : es como si hubiéramos pagado al contado casi 12 años de intereses de deuda pública o si la hubiésemos cancelado en su totalidad.

Guillermo Carracedo


- Paper completo-

C O N F I A N Z A

Es muy triste ver como los políticos llevaron a nuestro país a esta crisis socioeconómica. Desde hace más de un año veníamos advirtiendo que si los políticos no modificaban su discurso con respecto al cumplimiento de la deuda pública, íbamos a caer en una explosión social.

Advertíamos a esos políticos, a principios de 2001, que decir que la deuda pública era impagable en las condiciones pactadas, era ir hacia el default . Y que el default , era vivir lo que empezamos a vivir en este último tiempo. Debemos agregar con mucho dolor que aún no hemos llegado al centro de la crisis.

¿Qué podíamos esperar del mundo financiero y productivo, cuando políticos enrolados en el partido oficialista afirmaban que no podíamos cumplir los compromisos firmados?

El mundo tenía confianza en nosotros. Nos otorgaron el blindaje. Teníamos un riego país menor a los 700 puntos básicos. Los actores políticos tenían que hacer su trabajo. No lo hicieron. Hoy el pueblo sufre las consecuencias. El internismo los cegó y perjudicaron al pueblo.

Hicieron todo para convencer al mundo de que no éramos confiables.

Muchos de esos políticos conocen con precisión como funciona la economía y saben que nuestra estructura económica estaba basada exclusivamente en la confianza.

La convertibilidad sólo se podía mantener siendo creíbles . Esos políticos, muchos de los cuales hoy se hacen los distraídos, sostenían (al menos hasta las elecciones de octubre pasado) la convertibilidad 1 a 1, y que la deuda pública era impagable. Le estaban diciendo indirectamente a los inversores financieros y productivos que ya no éramos confiables y que un sector de la política quería ir a la cesación de pagos.

Disfrazaban sus comentarios hablando de restructuración , pero la lectura internacional, interpretaba estas palabras y concluía en términos de "estemos atentos y empecemos a desconfiar". Una cosa es la opinión de la oposición y otra, que se analiza muy en detalle, son las opiniones que provienen de miembros del oficialismo.

Ellos, los políticos, sabían que el incumplimiento o la amenaza de incumplimiento de la deuda pública, significaba quebrar las economias familiares. Sin embargo, siguieron insistiendo.

En numerosos papers durante el 2001 les llamábamos la atención acerca de lo que representaba el default . Les recordábamos que la convertibilidad necesitaba de la confianza, ya que el stock de divisas en poder del Banco Central cubría los pesos en circulación y en cajas de ahorro. Las otras colocaciones como los plazos fijos, no tenían respaldo salvo por el porcentaje del encaje y ciertas coberturas adicionales que tenían los bancos. El sistema no tenía prestamista de última instancia. Para hacer frente a un retiro masivo de plazos fijos en dólares, necesitábamos de la comunidad internacional y para eso debíamos ser creíbles.

¿Pero qué hacían esos políticos? Repetían que en las condiciones como estaba programada nuestra deuda (que fue programada por nosotros) no se podía cumplir.

¿Cómo esperaban que reaccionara la comunidad financiera y productiva internacional? Cómo efectivamente reaccionó, retirándonos el crédito financiero y el comercial, este último esencial para mantener en funcionamiento nuestra actividad .

Los políticos insistieron e insistieron y nos enviaron al abismo.

Cuando los políticos afiliados al oficialismo empezaron a zarandear el tema de la deuda, para los inversores financieros y productivos internacionales, todavía éramos dignos de crédito. Tanto hicieron, que nuestro riesgo país llegó a acercarse al de Nigeria, después la superamos y todo estalló.

Hasta allí la historia conocida.

Habían logrado convencer al mundo de que no podía confiar mas en nosotros. Hasta las autoridades de gobierno de los EEUU opinaron que nuestro esquema no era sustentable. ¿Seis meses antes si lo éramos, al punto de otorgarnos blindaje récord.....?

Los políticos sabían todo lo que significaba el default . Y que el default actual no tendría nada que ver con los default de los 80.

Que la diferencia estaba en que ahora los acreedores de la deuda pública eran cientos de miles de personas en todo el mundo y de las más diversas actividades. Tomemos un ejemplo muy simple. Imaginemos que un periodista de la televisión española hubiera directa o indirectamente invertido en nuestro país. Esto aclara porque vemos en señales internacionales de cable notas espantosas y catastróficas sobre nuestro país.

Antes los acreedores eran unos pocos Bancos y Organismos Internacionales ahora con el default se defrauda abiertamente a cientos de miles de ahorristas e inversores. Es tal el grado en que estos ahorristas e inversores del exterior se vieron afectados, que gobiernos como los de Japón e Italia están analizando recomprar a sus conciudadanos los papeles de la deuda pública argentina a valor nominal. Los políticos tendrían que haber sabido que la reacción mundial iba a ser de tal magnitud de repudio, que nos costaría mucho salir.

Sabían que pagar los intereses de la deuda pública era lo mas barato comparando con el precio que íbamos a pagar los argentinos con un default . Los intereses anuales de la deuda pública total (Nación, Provincias y Municipios) eran aproximadamente de 14.000 millones de dólares anuales.

En el término de pocos días, los argentinos hemos perdido patrimonialmente, más que si hubiésemos pagado al contado doce años de intereses de la deuda pública. En otras palabras, si cada residente argentino, hubiese afrontado con su patrimonio personal el pago de toda la deuda pública (140.000 millones) hoy cada uno de nosotros tendríamos un patrimonio individual superior al que poseemos en este momento y la Argentina hubiese cancelado toda su deuda pública.

Pero la realidad es que hoy entre todos los habitantes de nuestro país hemos perdido patrimonialmente mas de 160 mil millones de dólares y aún el país tiene que renegociar su deuda con los acreedores.

Estos son los números a los que nos llevaron nuestros políticos.

Esta claro ahora el porqué de la reacción de nuestro pueblo y también la de los ciudadanos de otros países a quienes con sus actitudes nuestros políticos han defraudado. Seguramente muchos ahorristas e inversores en el exterior que creyeron en nuestro país sienten ganas de hacer un cacerolazo frente a nuestras embajadas.

Quizás, este paper tiene algunos datos un poco engorrosos para alguien que no sea profesional en Economía, pero la población en general, por sentido común, siente lo que esta pasando y por eso este reclamo a los políticos.

Esperemos que estos políticos apoyen el país, renegocien la deuda pública en forma inteligente y que no agredan mas a los ahorristas e inversores. Si no regeneramos ya la confianza internacional la salida de esta situación será cada vez más cruel. Necesitamos recuperar el capital externo. Localmente pasará mucho tiempo para que los Bancos tengan fondos para prestar. Si no activamos el crédito internacional, la crisis social puede aún ser mas grave.

Guillermo Carracedo

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