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A LAS PALABRAS NO SE LAS LLEVA EL VIENTO

(Para LA NACION "Los políticos confunden")
Junio '99

Desde hace un año y en sucesivos papers he marcado mis dudas acerca de si los políticos argentinos entendían cual debería ser su verdadero rol.
Nuestro país está en condiciones de superar crisis como la Asiática, la Rusa, la de Brasil y la baja de las commodities, sin embargo nos costará mucho tiempo (empleando la palabra "costará" en sentido económico), superar la crisis en la que nos pueden sumergir algunos políticos.

Reiteradamente quise alertar en mis notas, acerca de este punto donde expresaba la "escasa visión y hasta cierta irresponsabilidad de algunos políticos argentinos".

La fortificación que logramos en el sector financiero y en los números macro, puede llegar a desmoronarse por el cimbronazo que producen algunas declaraciones.

El desconocimiento de su rol por parte de algunos de ellos profundizará la crisis, que quizás bajo otras condiciones resultaría leve, pero que en las actuales redundará en graves consecuencias de índole social.

A principios del mes de junio, ABA invitó a los economistas de los candidatos a Presidente de la República a una reunión con empresarios. Los referentes económicos de Duhalde, De la Rúa y Cavallo tuvieron un discurso casi único con referencia a la convertibilidad, la estabilidad y al cumplimiento de las metas acordadas.

Este discurso estaba casi exclusivamente dirigido a Wall-Street. Como empresario, mi critica es que orientados de esa manera, se están olvidando de los inversores en proyectos, que son los que en definitiva pueden alterar la ecuación doméstica, ya que su instalación en el país ayuda a disminuir la desocupación, el déficit fiscal y beneficia al comercio exterior.

Deberían haber enviado mensajes claros a quienes estuvieran pensando en invertir en proyectos en la Región.

En otras palabras, aspiraba a que las presentaciones de cada uno fueran un poco más allá de Wall-Street.

Sintetizando, las conferencias fueron positivas mostrando en parte, el perfil de país al que aspira cada candidato. En un principio mis expectativas eran mayores, no obstante en relación con los discursos que semanas después dieron los candidatos, mostrando una brecha intelectual que dejó perplejos a todos, tengo la sensación de que esas disertaciones fueron brillantes.


La pregunta que hoy se hacen los empresarios que están analizando inversiones en la Región es ¿A qué se debe esa falta de coordinación entre algunos candidatos y sus hombres especialistas en economía? ¿Acaso no creen en el profesionalismo de sus asesores, o quizás estos últimos no se atreven a mostrar las verdaderas intenciones de los candidatos?

No cabe duda de que los dos candidatos con mayores posibilidades han logrado poner en el escenario la confusión. En materia económica, la confusión significa atraso. Hablaron, y en forma coincidente simularon una especie de arenga, cuyo único resultado es alejar a los potenciales inversores. Después sobrevienen los desmentidos. Dicen que las palabras fueron expresadas en otro contexto. Sus asesores repiten que ese no era el mensaje. Se inculpan mutuamente respecto de quien con sus palabras produce el caos, y así transcurre el tiempo entre avances y retrocesos que contribuyen a fomentar la retórica, anulando totalmente la acción.

Pareciera que no creen en la fuerza del lenguaje. En la actualidad los mensajes son recibidos en tiempo real. Hay escuchas directas e indirectas. Evidentemente no han comprendido que las inversiones en proyectos requieren de infinidad de estudios, ya que quien se decide a instalar, tiene que imaginar un país a cinco o diez años. Las palabras tienen gran poder, con muy pocas se puede desestabilizar, paralizar e incluso destruir años de esfuerzo y crecimiento, pero lo que es aún peor, hacen desviar inversiones que se pierden en forma definitiva.

La credibilidad se logra después de mucho tiempo y hechos concretos que marcan una dirección. Con pocas palabras se puede perder en muy corto plazo lo que tardó años en conseguirse.

Sin inversiones en proyectos las soluciones a la crisis tardarán en llegar. De la Rúa y Duhalde con sus discursos hacen dudar a los inversores financieros y en proyectos. El perfil de país que pretenden es cada vez más indefinido.
La Alianza presentó su propuesta con la intención de discutirla con posterioridad. Pareciera que ya la hubiese olvidado. El PJ dice que espera anunciar su plataforma el 9 de julio. Mientras tanto, palabras van, palabras vienen. La confusión se incrementa y no toman conciencia de que a las palabras NO se las lleva el viento.

Guillermo Carracedo

 

 

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