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UN PLAN ESTATICO PRODUCE SOSPECHAS EN SUS LOGROS. - Los cambios
son necesarios. -
Por
G. Carracedo para El Cronista.- 20 de Julio de 1993.
Para
poder hablar de futuro debo ante todo mencionar, aunque sea en forma esquemática,
los estadios de nuestra economía que responden a las fases del
pasado y presente. Tenemos una historia de décadas de frustración
y, salvo períodos aislados, hemos vivido una economía inflacionaria,
con un descontrol de casi todas las variables. Hoy estas variables responden
a una estabilidad razonable, y ya que esta palabra contiene un rango muy
amplio de interpretación, mi intención es ubicarla dentro
del ámbito positivo de la misma. Ya palpamos que estamos más
cerca de una economía de Primer Mundo. Sentimos que nos aproximamos
al área de influencia de la meta ansiada por generaciones.
Los acontecimientos ocurridos en materia económica en los últimos
días son elementos fundamentales para lograr el éxito, aunque
en diversas esferas han sacudido y despertado opiniones negativas. Hay
quienes sostienen que la implementación de ciertas limitaciones
a la importación de algunos productos son el introito para un cambio
de rumbo. Desde mi óptica, como cualquier opinión personal,
absolutamente subjetiva, representa filosóficamente un rasgo positivo
para el futuro del plan. El Gobierno, a través de su ministro de
Economía, ha enviado a la comunidad una señal clara, que
no está dispuesto a atarse a definiciones y preconceptos, sino
que aplicará la dinámica del plan. Un plan estático
produce sospechas sobre sus logros, ya que hay suficiente experiencia
como para afirmar que los modelos estáticos suelen terminar siendo
el paradigma de la irracionalidad.
Con estos elementos puedo ahora pasar al tercer estadio, el futuro. Si
obtuviéramos una fotografía del plan y la desplazáramos
en el tiempo considero que estaríamos en condiciones de poder anticipar
el momento en que el plan entraría en crisis. Pero aquí
debo volver al mensaje implícito del ministro, donde anuncia que
está dispuesto a hacer las modificaciones necesarias aunque se
alteren parcialmente ciertos enunciados del plan. Esto quiero resaltarlo,
ya que es la acción correcta para llegar a destino.
Nos vamos internando lentamente en una economía de Primer Mundo.
Consecuentemente debemos actuar en este sentido. Una economía de
Primer Mundo significa además de una tendencia hacia condiciones
de estabilidad, una enumeración clara, expresada exclusivamente
en grandes títulos de qué modificaciones se irán
introduciendo al plan, sin alterar su núcleo, pero que propenderán
a arribar al objetivo. Son necesarias ya que su ausencia crea expectativas
que en definitiva producen síntomas de inestabilidad.
No se pretenden, considero más aún serían contraproducentes,
minidetalles o megaproyectos ya que una información en este sentido
carecería de seriedad. Las modificaciones se irán delineando
de acuerdo con el momentos y la circunstancias, y en esta instancia sólo
se debería anunciar los rótulos.
Otro punto que debemos tener en cuenta es sacarnos ciertos temores y aceptar
que acciones como dirigismo y subsidio tienen también una arista
noble en sus aplicaciones y como sabernos habituales en países
altamente desarrollados.
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GUILLERMO
CARRACEDO es
ex vicepresidente ejecutivo del grupo Bunge & Born.
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