Necesitamos
ser competitivos y para eso tenemos que encontrar las herramientas para
reducir nuestros costos industriales y comerciales en dólares a
la mitad. 4000 millones de dólares representan aproximadamente un 5% de los egresos públicos nacionales, provinciales y municipales. Por la recesión, los ingresos públicos han bajado mucho más que ese 5% y continúa la curva descendente. Cuesta creer que alguien piense que incumpliendo la deuda pública, el país logre empezar a crecer. Para incrementar los ingresos públicos el país debe crecer. Crecer hoy en nuestro contexto es convertirse en un fuerte exportador. Si exportamos productos manufacturados por mano de obra intensiva, disminuiremos la desocupación y reactivaremos el mercado interno. Nuestras autoridades deberían hacer todo el esfuerzo intelectual en el país y en el exterior para buscar el camino que incremente agresivamente nuestras exportaciones. Para encontrarnos con una nueva Nación, nuestros Ministros, Secretarios, Diplomáticos y funcionarios deberían, con la misma fuerza con la que tratan de explicar el canje "voluntario", crear las condiciones e instrumentos que se requieren para ser confiables frente a los inversores productivos. Con un plan agresivo de exportaciones dejaríamos de hablar de reestructuración de la deuda pública. Seríamos creíbles, bajaría fuertemente el riesgo país, podríamos tener un déficit fiscal aceptable, disminuiría la desocupación, se reduciría la tasa interna de interés y se recibirían inversiones financieras adicionales. Para que los inversores productivos se sientan atraídos debemos mostrar un país que RESPETA SUS CONTRATOS. Debemos estar convencidos de que la solución pasa por recibir una avalancha de inversiones productivas. Nuestras autoridades y los políticos en general, están encapsulados en el tema de la deuda pública y mientras tanto, no evalúan las razones por las cuales no vienen las inversiones productivas. Hace unos meses el gobierno anunció un megacanje a valores del mercado, con tasas reales de casi 15% y dijeron que era imperativo para crecer. A los pocos meses el mismo gobierno dice que con una tasa superior al 7% es imposible crecer. El gobierno y gran parte de los políticos están equivocando el diagnóstico. Nuestra crisis no es por la Deuda Pública. Nuestra crisis es producto de la inconsciencia de muchos políticos, que le transmiten a los inversores financieros que la República Argentina, o mejor dicho, el gobierno argentino no está capacitado para honrar sus compromisos. Fueron políticos los que aprobaron la ley de jubilación Privada por la cual se obligaba a invertir gran parte de los ahorros en títulos soberanos de nuestro país y son ahora esos políticos los que apoyan reducir la renta de los activos financieros de los futuros jubilados. Son los mismos políticos que pregonan el estado de derecho y ahora justifican no cumplir lo pactado. Son también los políticos los que se enardecían cuando un funcionario de otro país opinaba sobre la Argentina. Ahora, esos políticos justifican los comentarios del Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, cuando afirma que el canje es el camino adecuado para reactivar nuestra economía. Son también los políticos, los que no entienden qué significa default y la destrucción que esto trae aparejado. Están perdiendo el tiempo en resolver un problema que fue el resultado de lo que los mismos políticos buscaron. Como no se animaban a hablar del real problema argentino que era la falta de competitividad para la producción, se envolvieron en desprestigiar nuestro compromiso de país cumplidor. Pregonaron que no crecemos por culpa de la Deuda Pública. No crecemos porque esos políticos no legislaron Políticas de Estado necesarias para atraer inversiones productivas. Deben entender que el verdadero problema no son los 4000 millones de dólares. Si hicieran correr un modelo con rebaja de esos 4000 millones de egresos fiscales, aún arriesgo mas, si hicieran correr un modelo donde el país pagará cero de interés por año, la situación en términos generales, no variaría. Entonces (?) Para ser competitivos necesitamos bajar nuestros costos en dólares a la mitad. Todo lo que hagamos para alterar la deuda pública, hará que lo único que logremos es ser poco creíbles. Ser poco creíbles significa alejar a los inversores productivos. En definitiva, la forma como estamos ensuciando nuestro prestigio de país cumplidor afectará aún mas nuestras posibilidades de atraer inversores en proyectos viables. RESPETEMOS LOS CONTRATOS Y QUE NUESTRAS AUTORIDADES CONCENTREN TODO LOS ESFUERZOS FISICOS E INTELECTUALES EN ENCONTRAR EL CAMINO PARA LOGRAR REDUCIR NUESTROS COSTOS EN DOLARES DE PRODUCCION Y COMERCIALIZACION A LA MITAD. Así podremos pagar fácilmente la deuda pública sin recortes, disminuiremos la desocupación, incrementaremos los ingresos fiscales, el déficit dejaría de ser un fantasma, bajaría la tasa local de interés y los inversores financieros no nos considerarían de riesgo. Quizá suene como un comentario de barricada, pero hablar de incumplimiento es agobio, hablar de producir es alegría. Es imperativo encarar una agresiva política de producción y productividad. Cada diez mil millones de dólares de incremento de producción, se aumentan los ingresos fiscales en los famosos cuatro mil millones y se mejoran todos los índices de nuestro país. Con pocas
esperanzas, desearía agregar que si a los políticos después
de buscar las alternativas para incrementar la producción y la
productividad les queda un poco de tiempo, busquen los caminos para reducir
el costo de la política. Temas relacionados : "LA
SOLUCION ES EXPORTAR"
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